Temas relevantes agosto

El CPAP reduce la somnolencia y mejora la calidad de vida, pero NO impacta en los desenlaces cardiovasculares (SAVE Trial)

D McEvoy, MD. Director del Adelaide Institute for Sleep Health, Adelaide,Australia

Así lo concluye el estudio SAVE presentado en el marco del ESC 2016 en Roma, en donde se evaluaron un total de 2717 pacientes entre los 45 y 75 años, con antecedente de enfermedades 
cardiovasculares como ataque cerebrovascular (ACV) o enfermedad coronaria que tuvieran síndrome de apnea obstructiva del sueño moderada a severa. Estos pacientes fueron aleatorizados a dos grupos de tratamiento; el primero a tratamiento usual más CPAP y el segundo a tratamiento usual sin CPAP en las noches. El desenlace primario compuesto del estudio fue muerte por causa cardiovascular, infarto del miocardio, ACV, u hospitalización por falla cardiaca, síndrome coronario agudo, o ataque isquémico transitorio. En un seguimiento promedio de 3,7 años y una adherencia promedio al CPAP de 3,3 horas, no se encontró una diferencia significativa entre los dos grupos, con un total de 229 eventos en el grupo asignado a CPAP y 217 en el grupo con tratamiento usual (HR con CPAP 1.10, IC 95%: 0.91-1.32; P=0.334). Al analizar los subgrupos, incluido el de mayor adherencia al CPAP (>4 horas), y el desenlace compuesto por separado, tampoco se encontraron diferencias significativas; sin embargo, al evaluar la somnolencia y la calidad de vida de los pacientes se encontró una diferencia significativa a favor del grupo de CPAP más tratamiento usual. Los autores llaman la atención dentro de la discusión
acerca de la adherencia promedio al CPAP, ya que a pesar de que excedía el promedio esperado, este puede ser insuficiente para determinar un efecto en los desenlaces cardiovasculares.

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El uso de la Tomografía de Coherencia Óptica (OCT) en la intervención percutánea del síndrome coronario agudo mejora desenlaces funcionales (DOCTORS Trial)

N Meneveau, MD. Hospital Universitario Jean Minjoz, Besancon, Francia.

Este estudio aleatorizado, prospectivo, multicéntrico conducido en Francia, comparó el uso rutinario de OCT antes y después de el implante de stent en pacientes con síndrome coronario
agudo sin elevación del ST frente a la estrategia convencional angioráfica, evaluando como desenlace principal el Flujo de Reserva Fraccional (FFR) al final del procedimiento. Los desenlaces secundarios fueron complicaciones del procedimiento como fenómeno de no reflujo, perforación coronaria, disección oclusiva, espasmo coronario, oclusión del stent, infarto tipo 4A, y 
como desenlace de seguridad primario se evaluó la lesión renal aguda. A los pacientes asignados al grupo de OCT se les realizó OCT antes y después del implante del stent, evaluando
características como longitud de la lesión, diámetro y área de referencia, diámetro y área luminal mínima, cobertura óptima del stent, malaposición de los struts del stent a la pared del vaso y la presencia de trombos, calcificaciones y/o disecciones. Un total de 240 pacientes fueron incluidos en el estudio, 120 aleatorizados a cada grupo, encontrando una diferencia significativa en el
desenlace primario con un valor de FFR significativamente mayor en el grupo del OCT al final del procedimiento (0.94±0.04 vs 0.92±0.05, P=0.005), así como un número mayor de pacientes con un FFR >0.9 (99 [82.5%] vs 77 [64.2%], P=0.0001). La presencia de trombo y calcificación fue observada de manera más frecuente en el grupo de OCT, por lo que el uso de IGPIIBIIIA fue más frecuente también en este grupo. Al realizar el OCT luego del implante del stent se evidenció malaposición en el 32% y una subexpansión en el 42% de los pacientes de este grupo, por lo que se realizó posdilatación en el 58% de los pacientes con malaposición y en el 100% de los
pacientes con subexpansión; así mismo en este grupo se observó un mayor número de disecciones del extremo, 45 en total, requiriendo en 32 casos un stent adicional. Esto representa un cambio en la conducta posprocedimiento de un 50% en el grupo de OCT frente a un 22,5% en el grupo de angiografía convencional. No hubo diferencia significativa en los desenlaces secundarios de complicaciones ni en el desenlace primario de seguridad. Dentro de la discusión se destacan dos aspectos interesantes comenzando con la pregunta si el OCT se necesita previo a el implante de stent, ya que el OCT antes de la intervención no cambió las conductas del
implante de stent pero sí cambia las conductas posprocedimiento; y segundo, llaman la atención sobre la definición de la malaposción del stent la cual estuvo a discreción del operador.

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Hernando del Portillo, M.D.
Internista - Cardiologo - Fellow Cardiología intervencionista
Miembro de adherente SCC
Fundación Cardioinfantil, Instituto de Cardiología.

 

Andexanet Alfa para la hemorragia aguda y grave asociada a los inhibidores del Factor Xa (ANNEXA Trial)

S J Connolly, MD. Profesor Emérito, Departamento de Medicina, Universidad de McMaster, Hamilton,Canada.

El Andexanet alfa (andexanet) es un agente específico que revierte el efecto anticoagulante de los inhibidores del factor Xa, ha sido creado como antídoto para revertir la inhibición de fármacos
como apixaban y rivaroxaban. Se realizó este estudio multicéntrico, prospectivo, tipo ensayo clínico abierto, de un solo grupo a estudio, donde se evaluaron 67 pacientes que tenían hemorragia grave aguda dentro de las 18 horas después de la administración de un inhibidor del factor Xa. Todos los pacientes recibieron un bolo de andexanet seguido de una infusión de 2 horas. Se evaluó posteriormente la actividad anti-Xa y se evaluó la eficacia hemostática clínica durante un período de 12 horas. Todos los pacientes fueron seguidos posteriormente durante 30 días. La edad media de los pacientes era de 77 años; la mayoría de los pacientes tenían enfermedad cardiovascular. El sangrado evidenciado fue predominantemente gastrointestinal o intracraneal. El tiempo promedio de la presentación al servicio de urgencias a la administración del bolo andexanet fue de 4,8 ± 1,8 horas. Después de la administración en bolo, la medición de la actividad anti-Xa se redujo en un 89% (95% intervalo de confianza [IC], de 58 a 94) respecto al valor basal en los pacientes tratados con rivaroxaban y en un 93% (IC del 95%, 87 a 94) entre los pacientes que recibieron apixaban. Estos niveles fueron similares durante la infusión de 2 horas. Cuatro horas después del final de la infusión, hubo una disminución relativa de 39% de actividad anti-factor Xa entre los pacientes que recibieron rivaroxaban y de 30% entre los que recibieron apixaban. Doce horas después de la infusión andexanet, la hemostasia clínica fue calificada como excelente o bueno en 37 de los 47 pacientes en el análisis de eficacia (79%; IC del 95%, 64 a 89). Se evaluaron eventos trombóticos que ocurrieron en 12 de 67 pacientes (18%) durante la 30 días de seguimiento. Se considera por tanto que un bolo inicial y posteriormente una infusión
de 2 horas de andexanet, reduce sustancialmente la actividad anti-Xa factor en pacientes con hemorragia grave aguda asociada con inhibidores del factor Xa, con efectiva hemostasia, que para este estudio ocurrio en un 79%. 

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CLARIFY Trial: Tasas de eventos cardiovasculares y la mortalidad de acuerdo a la presión arterial sistólica y diastólica alcanzada en pacientes con enfermedad coronaria estable: un estudio internacional de cohortes

P G Steg, MD. Proseor de Cardiología Universidad de Paris, Paris, Francia.

Es un tema debatido, teniendo en cuenta resultados publicados de estudios previos como el SPRINT que pretendían recomendar metas más bajas y estrictas de presión arterial para reducir
desenlaces cardiovasculares. El objetivo de presión arterial óptima en la hipertensión sigue siendo un tema de discusión, especialmente en los pacientes con enfermedad coronaria, en
donde ya se han publicados estudios que apoyan la preocupación por la llamada “curva J” ( cifras muy elevadas son tan perjudiciales como tener cifras bajas de presión arterial) dado
que el tratamiento más intensivo o metas muy estrictas pueden ocasionar la reducción de la perfusión miocárdica si la presión arterial diastólica es demasiado baja. El objetivo fue estudiar la
asociación entre la presión arterial lograda y los desenlaces cardiovasculares en pacientes con enfermedad coronaria e hipertensión. Se analizaron los datos de 22.672 pacientes con enfermedad coronaria estable incluidos (del 26 de noviembre de 2009, hasta el 30 de junio de 2010) en el registro CLARIFY (incluyendo pacientes de 45 países) y tratados por hipertensión arterial. Las presiones arteriales sistólica y diastólica antes de cada evento se promediaron y se clasificaron en incrementos de 10 mm Hg. El desenlace primario del estudio determinado fue la combinación de ocurrencia de muerte cardiovascular, infarto del miocardio o ataque
cerebrovascular. Para el análisis estadístico, se usaron los cocientes de riesgos instantáneos o Hazard ratios (HRs) que se estimaron mediante modelos ajustados de regresión de Cox, utilizando 120-129 mm Hg de presión arterial sistólica y 70-79 mm de Hg de presión arterial diastólica, como subgrupos de referencia. Después de una mediana de seguimiento de 5 Años, se encontró que un aumento de la presión arterial sistólica de 140 mmHg o un aumento de la presión arterial diastólica de 80 mm Hg o más se asocian con un mayor riesgo de eventos cardiovasculares. En cuanto a los resultados, La presión arterial sistólica menor a 120 mmHg también se asoció con un mayor riesgo para el desenlace primario determinados (HR ajustado 1. 56, 95% CI 1.36-1.81). De igual manera, la presión arterial diastólica menor de 70 mm Hg se asoció con un aumento en el desenlace primario, expresadas así: para la presión arterial diastólica de 60 a 69 mm Hg (HR ajustada de 1.41 [1.24-1.61] y 2.01 [ 1.50-2.70] para la presión arterial diastólica de menos de 60 mm Hg). Se interpreta por tanto a partir de estos resultados , que en pacientes con hipertensión y enfermedad coronaria que provienen de la práctica clínica habitual, una presión arterial sistólica menor de 120 mmHg y una presión arterial diastólica menor de 70 mm Hg, cada una se asocia con aumento de eventos cardiovasculares adversos, incluyendo aumento de la mortalidad. Estos resultados apoyan la existencia de la curva J, lo que hace que las recomendaciones del estudio SPRINT no se puedan aplicar a toda la comunidad y por tanto estos hallazgos sugieren que se debe tener cuidado con el tratamiento antihipertensivo y con las metas de presión arterial en pacientes con enfermedad coronaria.

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Osmar Perez, MD
Medicina Interna- Fellowship Cardiología Clínica
Universidad El Bosque - Fundación Clínica Shaio
Miembro de adherente SCC

 

Evaluación clínica de la resonancia magnética en la enfermedad coronaria (CE-MARC 2 Trial)

John Greenwood, MD., PhD. Universidad de Leeds, Leeds, Reino Unido.

El objetivo de este estudio aleatorizado-paralelo fue evaluar a través de tres estrategias, el tratamiento que recibiría el paciente con sospecha de enfermedad coronaria, así: 1) guiada por
resonancia magnética de corazón (CMR, n=481), 2) guiada por perfusión miocárdica (MPS, n=481), y 3) estrategia guías NICE (según probabilidad pretest: BAJO=angiotac coronario con
score de calcio, INTERMEDIO=test funcionales no invasivos, ALTO=estrategia invasiva) (n=240). Se incluyeron 1202 pacientes (edad media: 56 años, 47% mujeres y 13% diabéticos), con un
seguimiento a 12 meses. Los criterios de inclusión fueron: pacientes mayores de 30 años con dolor torácico sospechoso de angina con una probabilidad pretest de enfermedad coronaria entre
10 y 90%. Se excluyeron pacientes clínicamente inestables, con infarto de miocardio o revascularización coronaria previa o contraindicación a cualquier estudio con imágenes, o aquellos que tuvieran una MPS o CT normal en los dos años previos. El desenlace primario fue la incidencia de arteriografías coronarias innecesarias, lo que ocurrió en 36 pacientes (7.5%) del grupo CMR vs 34 pacientes (7.1%) del grupo MPS, vs 69 pacientes (28.8%) del grupo NICE (CMR vs NICE, 95% CI, 0.12-0.34, P<0.001); (CMR vs MPS, p=0.32). Los desenlaces secundarios (MACE a 12 meses), no mostraron diferencia significativa entre los diferentes grupos. En la evaluación clínica de los pacientes con sospecha de enfermedad coronaria, el manejo guiado por CMR resultó en un número menor de arteriografías coronarias innecesarias vs el manejo guiado por guías NICE.  Entre las dos estrategias no invasivas con imágenes (CMR vs MPS) el desenlace primario fue similar. Estos resultados muestran que un mayor número de pruebas no invasivas con imágenes en el amplio espectro de pacientes de riesgo bajo, intermedio y alto, podrían ayudar a reducir las tasas de arteriografías coronarias innecesarias que no evidencian finalmente enfermedad coronaria obstructiva.

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Prasugrel vs. Ticagrelor en pacientes con infarto agudo del miocardio tratados con intervención coronaria percutánea primaria (PRAGUE-18)

Petr Widimsky, MD. Profesor de Cardiología en el Hospital Vinohrady, República Checa.

El objetivo de este estudio era realizar una comparación “cabeza a cabeza” entre estos dos fármacos. Un total de 1230 pacientes con STEMI sometidos a PCI (intervención percutánea) primaria, con una edad promedio de 62 años, en su mayoría hombres, 20% diabéticos y 5% de pacientes no-STEMI catalogados como de muy alto riesgo fueron incluidos, y aleatorizados a prasugrel (n=634) vs ticagrelor (n=596), durante 30 días, tiempo en el cual fue detenido el estudio por futilidad (análisis interino no mostró diferencia en el desenlace primario). Los criterios de exclusión fueron: historia de ACV, sangrado serio en los 6 meses previos, indicación de terapia
anticoagulante, carga de clopidogrel ≥300 mg previo a aleatorización, >75 años o peso <60 kg y hepatopatía severa. El desenlace primario (incidencia de muerte, reinfarto, revascularización urgente de vaso culpable, ACV, sangrado serio con requerimiento de transfusión u hospitalización prolongada al séptimo día), ocurrió en el 4.0% del grupo de prasugrel vs 4.1% del grupo de ticagrelor (p=0.94). Los desenlaces secundarios (muerte cardiovascular, infarto no fatal o ACV a 30 días y sangrado mayor TIMI a 30 días), no mostraron diferencia entre los 2 grupos (p=0.86 y p=0.85, respectivamente). Este estudio que es el primero en comparar “cabeza a cabeza” estos dos antiplaquetarios mostró que en el grupo de los pacientes de alto riego con STEMI sometidos a PCI primaria, tanto el prasugrel como el ticagrelor tienen similar eficacia y perfil de seguridad en
los primeros 30 días del evento, lo cual ya había sido sugerido en estudios previos no aleatorizados que los comparaban indirectamente. Se esperará los resultados cuando se complete el seguimiento a un año.

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Eduardo José Echeverry, M.D.
Internista - Cardiólogo
CES - Universidad del Valle
Miembro de número SCC
Cardiólogo clínico Centro Médico Imbanaco,
Clínica de Occidente. Cali, Colombia

 

Estudio DANISH: “Desfibrilador implantable en pacientes con falla cardiaca de origen no isquémico¨

L Kober, Professor of Cardiology, University of Copenhagen. (Copenhagen,DK)

El siguiente estudio fue presentado en el congreso europeo de cardiología por el grupo del Dr. Køber. Este trabajo se soporta bajo la hipótesis del beneficio posible en los pacientes con insuficiencia cardiaca (IC) sintomática de origen no isquémico con el uso de cardiodesfibrilador (CDI), mas las terapias modificadoras de la enfermedad (TME) y resincronización cardiaca (TRC), tal como es utilizado en la actualidad. Este estudio multicéntrico, aleatorizado, no ciego realizado en todos los centros en Dinamarca en donde se realiza procedimientos de CDI. Fue realizado desde 2008 hasta 2014, con seguimiento de 67 meses y 1116 pacientes incluidos,  aleatorizados en 2 grupos tratados, uno con CDI y otro denominado control bajo TME, a razón de 1:1. Se incluyeron entonces sujetos sintomáticos de insuficiencia cardiaca con clase funcional por
NYHA II, III o IV planeados para TRC y de etiología no isquémica, FEVI (fracción del eyección del VI (<35%) y niveles elevados de N-terminal pro-péptido natriurético cerebral (NT-proBNP) > 200
pg/mL. Los siguientes son puntos muy importantes en la aleatorización:

•La medición de FEVI y el NT-proBNP fueron realizadas tras la titulación a dosis tope tolerada de medicamentos.
•La determinación de la etiología isquémica versus no isquémica fue realizada con base en angiografía coronaria por tomografía o perfusión miocárdica por SPECT. Fueron incluidos pacientes con enfermedad de uno o dos vasos coronarios sin que la isquemia explicara la cantidad de miocardio comprometido.
•Excluidos aquellos enfermos con fibrilación auricular (FA) con frecuencias ventriculares en reposo superiores a 100 lpm o falla renal en diálisis. Los desenlaces pautados para este estudio fueron los siguientes: el primario era la mortalidad por todas las causas) y los secundarios fueron muerte cardiaca súbita (MSC), muerte cardiovascular (MCV), arresto cardiaco resucitado, taquicardia ventricular sostenida, cambio en la calidad de vida
basal. De los 1116 pacientes aleatorizados, 556 de ellos el grupo CDI y los otros 560 en el control. Las características de los pacientes incluidos destacan 99% en clase II, III de NYHA, 19 meses del diagnóstico de la enfermedad. El 96% de los paciente tuvo diagnóstico coronario invasivo por cateterismo cardiaco. La causa de IC fue clasificada como idiopática en el 76% de los pacientes. Importante además que el 96% recibían IECA y el 92% BB en ambos grupos y 60% con bloqueadores del receptor de aldosterona. Con respecto a los desenlaces a tener en cuenta:
•Mortalidad general 21,6 (CDI) y 23,4% (control) con HR 0.87 (p=0,28)
•Mortalidad CV 13.8% en grupo CDI y 17% en grupo control (p=0,10
•Muerte súbita ocurrida 4.3% (CDI) y 8,2% (Control) con HR: 0,5 y p= 0,005.
•El desenlace de arresto cardiaco recuperado y TV sostenida fue similar en ambos grupos. La terapia anti taquicardia fue administrada en el 11,4% de los pacientes con CDI.
•En el análisis de subgrupos se destaca la reducción del desenlace primario en el 36% (p=0.01) de los pacientes menores de 68 años.•En seguridad las infecciones del dispositivo ocurrieron en 27 (4,9%) pacientes de cohorte CDI, comparado con el 3,6% de los enfermos del grupo control llevados a TRC (p=0.29). Por otra parte los pacientes con CDI con descargas inapropiadas se destacan el 5,9%, principalmente por FA. 
En conclusión, durante los primeros 5 años de seguimiento el comportamiento divergente y beneficioso del CDI en insuficiencia cardiaca no isquémica se perdía a lo largo del seguimiento, no redujo mortalidad total ni CV en los grupos evaluados excepto en el subgrupo de pacientes menores de 68 años. Al parecer los pacientes con IC no isquémica mueren menos por arritmia, adicionalmente a que las TME y la TRC han reducido la probabilidad de arritmias. Es de anotar que los eventos presentados en estudios previos son mayores a los resultados actuales. Por lo tanto, se hace más refuerzo al TME y TRC, poniendo en controversia a largo plazo el uso del CDI en enfermos no isquémicos, por lo menos en mayores de 68 años tratados bajo una buena adherencia a las guías de práctica clínica.

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Álvaro Herrera Escandón, MD
Medicina Interna-Cardiología Clínica
Fellowship Insuficiencia cardiaca avanzada y trasplante cardiaco Universidad El Bosque
Fundación Santafé – Hospital Universitario de Bellvitge

 

Primera comparación cabeza a cabeza de angiografia por TAC, perfusión miocárdica por SPECT , PET y métodos híbridos de diagnóstico para la enfermedad isquémica cardiaca - PACIFIC TRIAL

Ibrahim Danad, MD, Centro Médico Universitario de Universidad de Amsterdam. Amsterdam, Netherlands

Actualmente existe poca evidencia de cual de los estudios de estratificación no invasiva funciona mejor en pacientes con sospecha de enfermedad coronaria. El estudio PACIFIC comparó cabeza a cabeza tres de las técnicas más usadas para evaluar la perfusión o la estenosis coronaria; la tomografía por emisión de positrones (PET), la tomografía con emisión monofotónica (SPECT) y la angiotomografía coronaria computada (CCTA)en pacientes con probabilidad intermedia de tener enfermedad coronaria. En este estudio de un solo centro, 208 pacientes con probabilidad intermedia de enfermedad coronaria fueron llevados inicialmente a
angiografía diagnostica con flujo de reserva fraccional (FFR). La prevalencia de enfermedad coronaria hemodinamicamente significativa por angiografía fue del 44.2 %, a estos pacientes posteriormente se les realizó uno de los métodos no invasivos nombrados; así como las llamadas técnicas hibridas que son la combinación de estas pruebas funcionales y anatómicas (PET y CTTA , SPECT y CTTA). Al analizar los resultados obtenidos el PET fue más exacto para la identificación de isquemia coronaria (85%) en comparación con la CCTA (74% P< 0.01) y el SPECT (77 % P< 0.01). La sensibilidad para detectar enfermedad coronaria fue del 87% para
el PET, 90 % para el CCTA y 57 % para SPECT, con una especificidad del 60%, 94% y 84 % respectivamente. El uso de técnicas hibridas (PET y CTTA , SPECT y CTTA) no aportó más exactitud a las pruebas por lo contrario aumento los falsos negativos. El autor Ibrahim Danad, MD de la Universidad de Amsterdam afirmó que este estudio estimula a la realización de nuevas investigaciones en el tema ya que existe mucha discusión acerca de qué técnica de imagen utilizar como prueba funcional pero considera que se debe invertir más en la imagen por PET que es mejor para el paciente en términos de tiempo eficacia y radiación. En la discusión posterior
se le hicieron algunas observaciones al estudio ya que pudo haber posibles sesgos de selección, considerando que todos los pacientes fueron llevados a cateterismo como test primario, así como la definición de positividad de los hallazgos imagenológicos. En los resultados de las imágenes híbridas por ejemplo fueron consideradas negativas cuando la imagen por TAC fuese negativa a pesar de que el PET mostrara isquemia, lo que deja por fuera un amplio espectro de tipos de alteraciones coronarias de origen no arteriosclerótico o alteraciones microvasculares. Se criticó la utilización de FFR como medida de referencia para isquemia ya que no representa la totalidad del miocardio u otras zonas comprometidas lejanas a la lesión. Se le da la validez al estudio dado que no es un proyecto fácil de realizar y es el primero de su tipo en estudiar cabeza a cabeza los diferentes métodos diagnósticos funcionales, anatómicos o híbridos para la detección de la enfermedad coronaria comparándolas con el patrón de oro. Estaremos pendientes de su publicación para una evaluación más precisa .

 

Stent medicado o Stent convencional para la enfermedad coronaria. Norwegian Coronary Stent Trial (NORSTENT).

Dr. Kaare Harald Bønaa (Hospital Universitario St. Olav, Trondheim, Noruega),

El NORSTENT evaluó los riesgos y beneficios a largo plazo del uso de stents convencionales (BMS) versus stents medicados (DES). Se realizó un estudio multicentrico aleatorizado con 8 centros en noruega que incluyeron pacientes mayores de 18 años que fueron a intervención coronaria percutánea (ICP) por enfermedad coronaria estable o síndrome coronario agudo. Se excluyeron pacientes que tenían tratamiento previo con stent,
lesiones en bifurcaciones, expectativa de vida menor a 5 años, contraindicación para terapia antiplaquetaria dual y el uso de warfarina. Los pacientes recibieron terapia antiplaquetaria dual con ASA y clopidogrel por 9 meses independiente de la indicación de la PCI y el seguimiento fue a 6 años. El desenlace primario compuesto fue muerte por cualquier causa e infarto no fatal. Participaron un total de 9013 pacientes de los cuales 4504
se les fue implantado BMS , y 4509 DES de los cuales el 82. 9% eran liberadores de everolimus y 13.1 % de zotarolimus. Las características clínicas de los grupos estaban balanceadas en su mayoría; sin embargo, se utilizaron más DES en lesiones largas y puentes coronarios. El desenlace primario compuesto ocurrió en el 16.6 % de los pacientes que recibieron DES y en el 17.1 % de los pacientes en el grupo de BMS, sin encontrarse
diferencia estadísticamente significativa entre los dos grupos (HR, 0.98; 95% CI, 0.88 - 1.09, P = 0.66). Tampoco se encontró una diferencia significativa cuando se evaluaron por  separado los componentes del desenlace primario. Mientras que la tasa de revascularización fue del 16.5 % en el grupo de DES frente a un 19.8 % en el grupo de BMS, encontrando una  reducción absoluta de 3.3 puntos porcentuales (HR 0.76; 95% CI, 0.69 - 0.85; P<0.001), con un número necesario a tratar de 30 pacientes con DES para prevenir una nueva revascularización. Esta diferencia fue principalmente dada por revascularización de la arteria intervenida (5.3 % Vs 10.3 % respectivamente ; P<0.001). Así mismo existió una tasa de trombosis intrastent más baja en el grupo de DES 0.8% frente a un 1.2 % en el grupo de BMS (P=0.0498). No hubo diferencia en sangrado, ni en escalas de calidad de vida. Hay que recalcar la baja tasa de eventos cardiovasculares y muertes en ambos grupos, así como, la baja incidencia de trombosis del stent. Estos hallazgos recalcan la importancia del uso de la terapia medica actual para prevenir eventos cardiovasculares en el seguimiento de estos pacientes. En conclusión este estudio muestra que los pacientes tratados con DES en comparación con BMS no viven más ni mejor, sin embargo, los
pacientes tratados con BMS sí tienen una mayor tasa de repetir la revascularización repetida.

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Carlos Guerrero Chálela. MD
Medicina Interna- Fellowship Cardiología Clínica
Universidad del Rosario - Fundación CardioInfantil
Miembro de adherente SCC



2 Comentarios

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